La segunda vuelta electoral para la gobernación regional de Puno, programada para el 6 de diciembre, presenta un escenario caracterizado por la apatía ciudadana y la escasez de debate público. Los candidatos Yomar Tonconi Quispe, del partido Juntos por el Perú, y Eduardo Quispe Pandia, de Ahora Nación, compiten por el sillón regional en una contienda donde las habilidades comunicativas de ambos contendientes han sido blanco de críticas por parte de analistas políticos.
En un reciente espacio de análisis periodístico, el catedrático Eland Vera y el investigador Luis Idme evaluaron las fortalezas y debilidades de ambos aspirantes. Eland Vera señaló que, aunque prefiere no juzgar crudamente la oratoria de las personas, es evidente que existe un alto nivel de improvisación y una falta de pauta estructurada en los discursos de los postulantes. Por su parte, Luis Idme calificó el proceso como un escenario atípico y apático, destacando que las dos opciones que pasaron al balotaje carecen de habilidades comunicativas y han evitado enfrentamientos directos en debates públicos.
Al revisar las propuestas de gobierno, el especialista Eland Vera observó que Yomar Tonconi Quispe muestra una estructura más definida en su mensaje. En sus intervenciones, el candidato ha priorizado megaproyectos de infraestructura, como un bulevar turístico en el lago Titicaca, la segunda circunvalación para Puno y la reactivación de las plantas de tratamiento de aguas residuales. Asimismo, el analista destacó el componente cultural aymara en el saludo del candidato, lo cual fortalece su identificación con el electorado local.
Sin embargo, sobre Yomar Tonconi Quispe pesan severos cuestionamientos por sus antecedentes y relaciones familiares. El analista Luis Idme recordó que el entorno organizativo del candidato responde a una red clientelar enfocada en captar estructuras municipales y regionales. Adicionalmente, pesa sobre él la sombra de su hermano Juan Tonconi, exgobernador de Tacna procesado por la justicia, un vínculo cercano que genera desconfianza entre los votantes debido a las redes de poder que lo acompañan.
Por el lado de Eduardo Quispe Pandia, los analistas resaltan su perfil empresarial dentro del rubro de la construcción. Si bien Luis Idme considera que se le podría otorgar el beneficio de la duda por su trayectoria privada, también advirtió que la gestión pública requiere capacidades técnicas específicas de las que parece carecer. De llegar al poder, el investigador prevé una gestión enredada en la burocracia, donde los técnicos terminarían decidiendo el rumbo del gobierno regional.
De igual manera, Eland Vera advirtió sobre los riesgos del sector construcción, el cual históricamente ha mantenido un vínculo mercantilista con el Estado. Las relaciones de cercanía que Eduardo Quispe Pandia mantiene con funcionarios de la actual gestión regional generan dudas sobre la transparencia de un eventual mandato. No obstante, el catedrático sostiene que el voto etnocultural jugará un rol determinante, donde la identidad aymara del sur podría volcar la balanza a favor de Tonconi frente al perfil empresarial de su rival.
Finalmente, ambos analistas coincidieron en que el electorado puneño enfrentará una decisión compleja el próximo 6 de diciembre. Mientras Luis Idme sugirió a la ciudadanía aplicar un criterio de descarte y evaluar el origen e integridad de los candidatos, Eland Vera exhortó a la población a emitir un voto informado y razonado, analizando no solo las propuestas individuales, sino también las redes e influencias que rodean a cada candidato.
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