Deudas de empresas a EsSalud ascienden a S/ 2,500 millones

La presidenta ejecutiva de EsSalud, Fiorella Molinelli, señaló que las finanzas de su institución se encuentran “muy deterioradas” por las deudas acumuladas, y lamentó que los más afectados por esta situación sean los 11 millones de asegurados.

“En el 2011, EsSalud tenía 9 millones de asegurados. En la actualidad son más de 11 millones, y por ende los más afectados son los mismos asegurados. Hay que recordar que EsSalud no depende del tesoro público sino de los aportes de los asegurados, y que esos aportes son fondos intangibles”, recordó.

Molinelli dijo que EsSalud tiene graves deficiencias de infraestructura, de equipamiento y de medicamentos, y lamentó que desde el año 2011 no se haya podido construir ningún hospital ni renovar equipos, que en la actualidad están obsoletos.

Al respecto puntualizó que las deudas de las 24 empresas que tienen con EsSalud superan los 2,500 millones de soles, y que el 70 % de ellas pertenecen al sector privado y el 30 % al sector público.

“EsSalud no puede darse el lujo de no tener a la mano esos recursos, cuando hay hospitales que requieren con carácter de urgencia necesidades para la atención a los pacientes”, expresó.

Entre los grandes deudores figuran las empresas agroindustriales Tumán, Pucalá y Andahuasi, el club Universitario de Deportes (10 millones de soles), el Concejo Provincial de Chiclayo y los municipios de La Victoria, San Martín de Porres, Breña y San Juan de Miraflores.

Una de las deudas más grandes la tiene la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (S/. 471 millones), la misma que renegoció su deuda para cancelarla en 8 cuotas, cada una de ellas por 59 millones de soles. La primera cuota debe ser cancelada a fines del presente mes.

Frente a este oscuro panorama, Molinelli informó que está planteando al Ejecutivo una norma que permita que los presupuestos no ejecutados de los gobiernos regionales y municipios se reviertan a EsSalud de manera directa, antes de que los devuelvan al Estado.

“Siento impotencia cuando llego a un hospital construido para atender a una población de 120 mil pacientes y veo que atiende el doble. Genera frustración cuando vemos que nos faltan camas, sillas de ruedas, tomógrafos, ecógrafos, respiradores artificiales para salvar la vida de bebés prematuros”, confesó.

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