¿Cómo se relaciona el cambio climático y la desigualdad de género?

Los efectos del cambio climático y el enfoque de género podrían parecer, a simple vista, dos temas que no guardan relación. No obstante, recientes estudios e informes ya dan cuenta que los problemas medioambientales empeoran las desigualdades entre hombres y mujeres, sobre todo en países en vías de desarrollo como el Perú.

Por ejemplo, en temporadas de sequías o escasez de alimentos, se exacerba la  discriminación hacia las mujeres ya que se privilegia  a los hombres. Los sesgos de género determinan que ellas no pueden comer ni beber sino hasta que los hombres lo hagan primero; o cuando se ven trasladadas a albergues por eventos climatológicos aumentan también las posibilidades de casos de acoso y violencia sexual.

Ambas problemáticas —efectos del cambio climático y violencia de género— muestran cifras alarmantes.

En Lambayeque, una de las regiones más afectadas por el cambio climático, se calcula que el 60% de los damnificados son mujeres, según cifras de la Gerencia de Programas Sociales del Gobierno Regional. Esto se agrava con las cifras del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) que revelan que, de enero a junio de este año, se registraron 84 feminicidios y 204 tentativas.

Además, según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes) del 2018, el 63,2% de mujeres, de entre 15 y 49 años de edad, ha sido víctima de violencia económica, psicológica, física o sexual alguna vez por parte de sus parejas.

Con ello, se evidencia que si bien la población femenina es víctima de desigualdades y discriminación por problemas sociales, cuando hay fenómenos naturales se abre también una posibilidad para ser más vulneradas.  

UN PLAN DE ACCIÓN DE GÉNERO

En 2016, el Perú se convirtió en el primer país de Sudamérica en contar con un Plan de Acción en Género y Cambio Climático. Esta normativa, desarrollada por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables y el Ministerio del Ambiente, busca que el Estado peruano incorpore el enfoque de género en sus políticas e instrumentos de gestión para hacer frente al cambio climático y contribuir a la reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero.

Sus principales objetivos son promover el acceso a la información sobre los impactos del cambio climático en hombres y mujeres, capacitar a funcionarios públicos en la incorporación del enfoque de género en sus gestiones y promover la igualdad en el acceso de mujeres y hombres a espacios de diálogo, capacitación y toma de decisiones.

Las acciones para incluir el enfoque de género en los planes inciden en diferentes aspectos, como la conservación de bosques, el manejo de recursos hídricos, energía sostenible, seguridad alimentaria, manejo de residuos sólidos, acceso a salud, educación y gestión de riesgos, logrando así el cumplimiento de varios de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. Específicamente, el ODS 5, que se orienta a lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas; el ODS 10, que busca la reducción inequidades en los países y entre ellos; y el ODS 13, referido a la acción por el clima y a las medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos. 

Estas acciones son claves para el desarrollo del país, así como las alianzas de las empresas, ciudadanía y emprendimientos, tal como se promueve con Perú Sostenible, el encuentro de sostenibilidad más grande del país. 

Cabe agregar que, a fines del 2018, en el marco de la COP24 en Polonia, Perú presentó la Declaración sobre la igualdad de género y cambio climático. El documento —propuesto de forma conjunta con Bélgica, Costa Rica, Chile, Finlandia, Francia, Luxemburgo, Países Bajos y Suecia— reconoce el liderazgo y el papel activo de las mujeres, y garantiza la inclusión de un enfoque de igualdad de género en las acciones climáticas en todos los niveles.

EL RETO DE HACERLO REALIDAD

“El plan (de acción de género) es un punto de partida importante, pero es eso: un punto de partida. Es, por el momento, un instrumento de gestión dirigido a diagnosticar la situación del impacto diferenciado del cambio climático en las mujeres”, dice Brenda Álvarez, abogada especialista en derecho a la igualdad y género.

Agrega que, lamentablemente, su implementación es un reto. “El camino es la transversalización en todas las normas y políticas sobre medio ambiente, seguridad alimentaria, producción, regímenes laborales agroexportadores y demás”, dice.

Para el Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, la campaña ‘Mujeres frente al cambio climático’, si bien busca que las políticas climáticas contribuyan a cerrar las brechas, señala que estas aún no cuentan con presupuesto suficiente, lo que evidencia la escasa importancia que se le asigna.

“Se requiere que esta política pública cuente con presupuesto, que aterrice en lo regional y lo local, y también sea asumido por funcionarios capaces de ejecutarlo; es decir, capaz de hacer los vínculos entre género y cambio climático”, afirman los voceros de este centro. Sin embargo, los esfuerzos no se han quedado allí.

En el marco del Día Mundial de los Pueblos Indígenas, celebrado todos los 9 de agosto, se ha anunciado que el Perú se convertirá en el primer país del mundo en contar con una Plataforma Climática Indígena. Este hecho importante se dio con la participación, entre otras organizaciones, de la Federación Nacional de Mujeres Campesinas, Artesanas, Indígenas, Nativas y Asalariadas del Perú y la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú.

Para la organización Flora Tristán, promover el empoderamiento y autonomía contribuye al ejercicio pleno de las mujeres indígenas y de las que viven en zonas rurales vinculadas a la pequeña agricultura. “Alcanzar el desarrollo sostenible con igualdad de género, significa tomar en cuenta las propuestas basadas en sus conocimiento y sabiduría ancestral y de estrecha relación con la naturaleza”, señala la organización.

Según las Naciones Unidas, las mujeres y las niñas representan el 51% de la población mundial. Para alcanzar el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París y limitar el calentamiento a 1,5 grados centígrados, es clave que en la acción sobre el clima se incluyan las necesidades, perspectivas e ideas de las mujeres, para crear soluciones justas, efectivas y sostenibles.

Fuente: El Comercio

::Radio Marañón::

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