Alas Peruanas: por estas razones Sunedu le denegó el licenciamiento

ANDINA/archivo

Hoy se oficializó en El Peruano denegatoria a casa superior de estudios con 65 mil estudiantes

La Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) oficializó hoy la denegatoria de licenciamiento institucional a la Universidad Alas Peruanas S.A. (UAP), la misma que tiene en la actualidad 65,078 estudiantes matriculados y 80,946 graduados.

La Sunedu oficializó esta medida mediante Resolución del Consejo Directivo N° 172-2019-Sunedu/CD, publicada hoy en el diario oficial El Peruano.

La institución deberá iniciar un proceso ordenado de cese de actividades que durará como máximo dos años, momento en que cerrará. Sin embargo, en ese tiempo deberá prestar servicio educativo ininterrumpidamente garantizando la continuidad del servicio educativo y la emisión de grados y títulos.

Incumplió la mayoría de indicadores

La evaluación integral realizada por la Sunedu ha determinado que la UAP no cumple ninguna de las Condiciones Básicas de Calidad que le aplican. De 44 indicadores evaluados, solamente aprobó 11, informó la Sunedu.

“Es importante señalar que, para obtener la licencia institucional, el cumplimiento de las CBC debe constatarse en todos los locales y filiales de la universidad”, señaló el ente rector.

Entre los principales incumplimientos encontrados durante el proceso de licenciamiento de la UAP, la Sunedu mencionó los siguientes:

– No evidenció contar con locales para brindar el servicio educativo en los términos de operatividad planificados por la propia universidad, debido a que al momento de la diligencia de actuación probatoria (cerca de cuatro meses después del plazo final propuesto por la universidad para el fin de su adecuación), el 93% de sus locales aún se encontraban en proceso de adecuación (27 de 29 locales).

Asimismo, el 67% de los locales en los que se declaran obras (18 de 27 locales) contaban con un avance por debajo del 80% en su ejecución.

– La Universidad no asegura una gestión adecuada para el almacenamiento y disposición final de los residuos sólidos y líquidos peligrosos que se generan en los laboratorios y talleres. 

El 79% de los locales declarados (23 de 29 locales) generan residuos sólidos y líquidos peligrosos, producto de sus actividades académicas; y de ellos, se evidenció durante la DAP que el 48% (en 11 de 23 locales) no contaba con un centro de acopio final o provisional

Un informe que ordenó la propia universidad señaló: “Se debe declarar en emergencia la infraestructura para el almacenamiento temporal de residuos sólidos de todas las sedes y filiales de la UAP”.

– Sus instalaciones no cuentan con estándares mínimos de seguridad, como señalética, equipamiento, zonas seguras de evacuación, distribuciones de mobiliario, entre otras falencias. 

Con esto, la universidad incumple su propia normativa y pone en riesgo a la comunidad universitaria.

– La UAP no garantizó la disponibilidad del derecho de uso sobre el local de la filial Ica, al no contar con un contrato de alquiler con una duración mínima de cinco años y no presentar evidencia de su inscripción en los registros públicos. Debido a esto no puede garantizar la continuidad del servicio durante el tiempo que duren los programas académicos.

– Además, la Universidad no evidenció el cumplimiento de su Plan de Gestión Ambiental para el 2019.

 Tampoco garantizó la prestación continua (durante todo el horario de clases) del servicio de salud en todos sus locales durante el semestre 2019-II. Asimismo, se constató que dos locales conducentes a grado académico no contaban con tópico.

– La Universidad no demostró contar con ambientes para docentes plenamente operativos en todos sus locales declarados, debido a que el 95% de los ambientes declarados (54 de 57) aún se encontraban en proceso de adecuación.

– La Universidad no ha podido garantizar que el agua potable suministrada en todos sus locales sea apta para el consumo humano. Por ejemplo, se encontraron coliformes fecales en la muestra de agua presentada para el local de la filial Andahuaylas. 

Asimismo, la Sunedu constató la falta de mantenimiento de las cisternas de agua de algunos locales, al evidenciar la presencia de desperdicios (filiales Ica y San Martín), así como heces y animales (filial San Martín).

En la misma línea, con referencia al servicio de desagüe, la universidad declaró que en los locales de Pachacámac, Piura y Tumbes se cuenta una opción alternativa para este servicio, mediante el uso de pozos sépticos. Sin embargo, no presentó documentos técnicos que evidencien que esta opción alternativa funciona de acuerdo a la normativa vigente en cuanto a su operatividad y mantenimiento.

Escasa investigación

– En cuanto al campo de la investigación, la Sunedu concluyó que la universidad no cumple con sus propios procedimientos para la evaluación y selección de sus proyectos de investigación, por lo que no se asegura estándares mínimos de calidad para dichos proyectos.

– La Universidad destina S/ 1 253 165 en el 2019 para la implementación de Centros de Investigación, Producción y Transferencia Tecnológica; sin embargo, solo ha ejecutado el 5% de dicho presupuesto.

– El órgano de investigación en las filiales no cuenta con los recursos económicos necesarios para la ejecución de sus actividades planificadas, lo cual impacta en su funcionamiento y la consecución de sus metas y objetivos.

– La Universidad ejecuta únicamente alrededor del 20% de su presupuesto para investigación (2018-2019). Además, se identificó que un tercio de sus filiales ejecutan menos del 10% de dicho presupuesto.

– En 12 de las 17 filiales de la universidad no se evidenció la culminación de algún proyecto de investigación. Más aún, durante todo el procedimiento de licenciamiento, las filiales de Huamanga y San Martín no evidenciaron la ejecución de ningún proyecto.

-Solo el 1% de sus docentes realizan actividades de investigación. Así, se identificó que, en el último semestre, siete filiales no contaban con docentes vinculados a la investigación, lo que no garantiza el desarrollo de una cultura de investigación a nivel institucional.

– La Universidad aún registra docentes que no han obtenido el grado académico mínimo para ejercer la docencia universitaria y que tampoco han demostrado haber ejercido la docencia con anterioridad a la vigencia de la actual Ley Universitaria. Esta situación se ha constatado en la sede central y en nueve filiales.

– La Universidad no aportó evidencias de contar con procesos claros para asegurar que la renovación docente se realice en base a criterios de calidad.

 Su documento de planificación estratégica 2019-2024 carece de líneas de base y acciones estratégicas para cumplir sus objetivos, tanto para la sede como para sus filiales. Además, sus planes operativos para el año 2019 no incluyen actividades para el logro de todos los objetivos.

 Los instrumentos de gestión de calidad para el año 2019 no presentan una planificación oportuna ni consistente. Además, el personal asignado al área de calidad no cumple con el perfil establecido en la normativa de la universidad.

Admisión y empleabilidad

Respecto al proceso de admisión, la Sunedu señala que la Universidad no evidenció garantizar el principio de predictibilidad, pues no regula de manera precisa la evaluación, calificación y distribución de vacantes para la ejecución de los concursos de admisión

Sumado a ello, se identificó que carece de información consistente sobre la cantidad de postulantes e ingresantes en los procesos realizados en los últimos dos años, lo cual impacta en la capacidad de planificación del servicio.

– Además, carece de una planificación pertinente que garantice la ejecución de actividades para promover la empleabilidad de sus egresados y graduados, basada en un diagnóstico sobre la situación, características y necesidades de los mismos. 

De igual manera, la bolsa de trabajo de la Universidad presenta una cantidad limitada de ofertas laborales vigentes que no es acorde con la cantidad de alumnos y egresados, ni con su oferta académica.

 Su portal de transparencia no está actualizado y la información que consigna no coincide con la presentada por la universidad a la Sunedu.

Más de 65,000 estudiantes  en 17 sedes

La UAP es una universidad privada de naturaleza societaria. Su sede central se ubica en la provincia de Lima y cuenta con 17 filiales, ubicadas en Lima provincias, Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huánuco, Ica, Junín, Lambayeque, Madre de Dios, Piura, San Martín, Tacna, Tumbes y Ucayali.

A la fecha, la UAP tiene 65, 078 estudiantes matriculados y reporta 80, 946 graduados. Su oferta académica se compone de 78 programas: 30 de pregrado, 26 de maestría, 12 de doctorado y 10 de segunda especialidad. Tiene 3,173 docentes.

La UAP presentó su solicitud de licenciamiento institucional el 29 de mayo de 2017. Posteriormente, la Sunedu emitió un informe de revisión documentaria desfavorable en febrero de 2018. En consecuencia, requirió un Plan de Adecuación (PDA), que fue remitido por la UAP el 30 de abril de 2018.

La Sunedu ha realizado diligencias de actuación probatoria en todos los locales y filiales de la UAP, a fin de constatar in situ el cumplimiento de las CBC. 

Toda la información remitida por la UAP y recabada en dichas diligencias ha sido tomada en cuenta para tomar la decisión sobre el licenciamiento institucional.

Durante su evaluación la UAP retiró de su oferta 119 programas de estudio y se desistió de seguir brindando el servicio educativo universitario en 72 locales. 

Asimismo, en marzo de 2019 la Sunedu sancionó y multó a la universidad por brindar el servicio de educación universitaria en un local no autorizado ubicado en la provincia de Bolívar (Cajamarca).

Fuente: Andina

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